Sáb 2 May 2026
Pues nada, ya estamos en mayo, y por lo tanto es hora de recuperar esas cosas que han animado abril, y que no han sido muchas si hablamos de novedades. Este mes lo completan apuestas molonas como la desbocada La momia de Lee Cronin, esa epopeya emotiva titulada Proyecto Salvación, o lo nuevo de Quentin Dupieux, pero donde también he podido sufrir el último atropello de Netflix. Eso sí, he tenido oportunidad de ver en sala de cine Kill Bill: The Whole Bloody Affair, y embarcarme en los clásicos descubriendo (que se dice pronto), La residencia, Operación miedo, Arrebato, Comidos vivos, Violación en las aulas o Emmanuele. Vaaaaamos!
La momia de Lee Cronin (Lee Cronin’s The Mummy) de Lee Cronin. Primero fue The Evil Dead, luego Evil Dead by Dawn, después Army of Darkness, le siguió la reinvención Evil Dead, poco después Evil Dead Rise y en breves Evil Dead Burns… pero en medio de esta magna saga han estrenado en cines Evil Dead: Lee Cronin’s The Mummy. Porque si, Lee Cronin explora el universo de Sam Raimi y lo plagia de forma descarada (lo del grabador de casetes es ya el no va más), sin miramientos, sin cortarse un mísero pelo, sembrando una hora y pico de rollo pimpollo… para desembocar en el despiporre máximo, un gore glorioso, comedia a lo Henrrieta y mil y una ¿referencias? a la mentada saga. Poca imaginación, pero con su encanto. La verdad, el film este tiene de La momia lo que Lawrence de Arabia de sitcom. Es curioso el periplo tomado por Cronin: tiene más cara que espalda y tan pancho. Crack.

La momia de Lee Cronin
Proyecto Salvación (Project Hail Mary) de Phil Lord y Christopher Miller. No sé a vosotros, pero a mi Wilson me rompía el alma, y el sufrimiento de Tom Hanks en Náufrago me daba dolor de corazón. La dupla Phil Lord y Christopher Miller, con guión de Drew Goddard, adaptan otra potente obra de Andy Weir y nos embarca en una nueva epopeya espacial, muy en la línea de «The Martian», pero esta vez con un enfoque evidentemente diferenciador (salvar a la humanidad vs. a uno mismo), pero donde se establecen mismas inquietudes del protagonista, misma soledad o mismo reto personal. Por encima, se suma una segunda narrativa donde ves el germen de lo que te están contando, al tiempo que se introduce el factor Wilson con aire de BB-8… Rocky se llama. Proyecto Salvación mola mucho y sus referencias son incontables, ya sea al Planeta de los simios, a Encuentros en la tercera fase, a Enemigo mío (dada la vuelta), a Naves misteriosas y al ciento y la madre. Ryan Gosling es un artista y la piedra que le acompaña otro tanto. Entrañable y muy bonita (el espacio…)
Embestida (Thrash) de Tommy Wirkola. Madre mía. Descarada explotación de Crawl / Infierno bajo el agua, en manos de un desganado Tommy Wirkola. Aburrida como pocas, con alguna secuencian aceptable, pero totalmente insalvable (se mire por donde se mire). No logra aportar lo más mínimo, y deja entrever que Wirkola ha caído en las garras de Netflix, aceptando realizar un producto digno, pero carente de ideas propias.
El accidente de piano (L’accident de piano) de Quentin Dupieux. No sabría que decir, una sátira sobre la sobreexposición humana que juega en la liga de una de las famosas creaciones de Mark Millar y se mezcla con el universo de los tiktokers, youtubers y demás. Tiene gracia, alguna, y Adèle Exarchopoulos muta nuevamente pero ahora hacia un ser despreciable, impersonal, con aparato dental, algo de acné y un corte de pelo tazón que ni su peor enemigo. De ahí no saca Quentin Dupieux oro, se queda un poco a medio camino con matices de herrumbre decorando el conjunto. Recuerda a otras obras del director francés, pero se aloja seguramente en un nivel medio bajo y no tan excelente como todo lo que ha precedido a esta L’accident de piano (y que he visto).
Kill Bill: The Whole Bloody Affair de Quentin Tarantino. Verla en el cine ha sido la experiencia perfecta. Vaya maravilla de Don Quentin Tarantino.

Póster de La residencia
La residencia de Narciso Ibáñez Serrador. 1969. La deuda… me castigaba año tras año la madre de las deudas. Por lo tanto, solventado lo de ver esta obra maestra de Narciso Ibáñez Serrador. Sensual, erótica, retorcida, grotesca, perversa… espeluznante. Vaya viaje inesperado, nada como llegar virgen a esta maravilla cinematográfica donde se construye un giallo patrio con Lilli Palmer dirigiendo una residencia de chicas que madre mía. La cosa arranca por un camino inocente que poco a poco se va retorciendo hasta niveles «adúlteros». Vaya joya.
Operación miedo (Operazione paura) de Mario Bava. 1966. Vaya maravilla del gran maestro del horror italiano que es Mario Bava. Una historia de terror gótico clásico regada con secuencias salidas del mejor de los universos surrealistas. Casi en modo única secuencia, y durante una única larga noche que llega precedida por ese mortuorio atardecer, los colores, la niebla y el terror atmosférico se dan de la mano para contarnos la macabra historia y maldición de la Villa Graps. Que extraña y seminal es toda ella.
Arrebato de Iván Zulueta. 1979. Tenía pendiente de siempre sumergirme en Arrebato de Iván Zulueta, y me costaba un montón decidirme. Vista ya y tratando de entender su contexto, se me plantea algo muy perturbador, una exposición humana descarnada, donde las drogas y otras adicciones se mezclan con el pesimismo y la autodestrucción. Como hilo que todo lo sujeta el cine, con una obsesión por captar un momento y pausarlo para siempre, pero ya no de forma metafórica, si no que de forma real y angustiosa. La cámara de Will More fagocita la vida de manera eterna, absorbe la esencia humana, te engaña, y la deja atrapada en el celuloide. No lo voy a negar, ha sido una experiencia rara, donde esa voz en off hace pensar en cientos de años de vida dedicados a esa experimentación. Lo que mucho se dice de ella, terror vampírico donde es el cine el que te vampiriza, y gracias a factores que prenden todavía más esa vampirización (drogas, sexo…), la hacen si cabe más extraña. Compleja de asimilar y procesar.
Comidos vivos (Mangiati vivi!) de Umberto Lenzi. 1980. Lenzi se empapa de mucho cine de caníbales, y monta una fiesta de desnudos, violaciones, canibalismo barato, muertes de animales a manos de miembros del reparto, etc. Entre medias una secta oculta en la selva amazónica (como me recordó a The Sacrament de Ti West) y rodeada por antropófagos bárbaros, un aventurero mercenario y una periodista en busca de su hermana. Lenzi saca jugo al gore de aquella era macarra italiana plagando el metraje de amputaciones, depravación, y otras barbaridades. Descarada y descarnada. Esos primeros planos llegan a marear. La tenéis en Prime Video.
Emmanuelle de Just Jaeckin. 1974. Otra de esas del pasado púber que muchas veces escuchaste, leíste, pero nunca viste. Recuperada ahora y dados los inputs que tienes en el día a día se queda en un film erótico soft de otra era, pero si la valoras en su momento… 1974, esto debió revolucionar el mundo ajeno a las producciones X, levantando pasiones merced a esa virginal y joven Sylvia Kristel (22 años tenía). No obstante, es todo muy perturbador, con ese diplomático que se dedica a exponer a su joven esposa a un mundo bastante truculento y sórdido, aunque luego sea ella la que decida experimentar por su lado. En fin, tiene su aquel, pero es floja de narices.
Violación en las aulas (I ragazzi del massacro) de Fernando Di Leo. 1969. Escuchando el podcast “A quemarropa” recomendaban echar un vistazo a la filmografía de Fernando di Leo y sobre todo su aportación al polizziottesco. La única disponible por estos lares es esta Violación en las aulas (Filmin), una especie de Perros callejeros en la escuela y a la italiana, donde la violación y asesinato de una profesora a manos de sus alumnos desemboca en una extraña investigación donde se desatan aspectos como la homosexualidad, el travestismo, la manipulación, la venganza, la corrupción, el sadismo, etc. Controvertida seguro que lo fue en su momento. Ahora tampoco se queda coja. Fine.


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